Labios partidos
agrietados como un muro
de lamentos oscuros
de invisibles dormidos.
Crecen como un nido
de ánimas durmientes;
líquenes podridos
se apoderan de su mente
y una vez enceguecido,
de odio y placer, florecen.
Así van de cuerpo en cuerpo
consumiendo hasta el olvido
alimentan su miseria
y desprecian lo divino,
asesinan con su histeria
y embriagan con su vino
fermento de sangre, silencio y colmillos.
enero 19, 2007
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